Verónica Allamand: “Uno elige ser feliz, por eso enseño y por eso pinto”

Verónica Allamand: “Uno elige ser feliz, por eso enseño y por eso pinto”

Con un golpe muy fuerte en su vida, ella pinta muchas flores con infinidad de colores para iluminar su existencia y la de su familia, Verónica marca cada una de sus obras con un sello especial.

El norte de su taller es pintar belleza y producir belleza, dar vida a las cosas. Cuenta que para ella ya existe mucha maldad, angustia gratuita en el mundo y cosas malas, es por esto que depende de cada uno ir creando cosas nuevas y bonitas, llena de vida y alegrías.

Esta filosofía no se formó fácilmente. Verónica, quien es infinitamente creyente, tuvo que sufrir lo peor que puede sufrir alguien para poder dar una vuelta a su vida y empezar de nuevo, esto cuando un hijo la deja para irse con dios al cielo.

“Yo soy eternamente feliz porque ya sufrí el sufrimiento máximo que es perder un hijo y cuando uno se levanta después de eso, cuando te das cuenta de que el dolor máximo ya lo viviste, uno solamente le queda ser feliz, solamente.

Todas las cosas que te pasan, no se sientes o no las quieres sentir, o no se sienten tan fuertes. Fue una guagua, fue Santiago. Cuando lo entregué, cuando se lo pasé a mi papá y le pedí que se lo llevara, esa enajenación de entregar a tu hijo y decir; no lo voy a ver nunca más…no se compara con nada. Todas las cosas ahora son infinitamente felices”.

Verónica empezó pintando hace 16 años, aunque esta no fue su profesión. Primero estudió arquitectura porque sus padres no la dejaron estudiar arte, pero dice que fue bueno porque esto le dio el oficio, la parte de tener las cosas clases como profesional, el hecho de levantarse temprano, de entregar las cosas a tiempo y no estar perdida en el tiempo y espacio.

Siempre luchó entre ambas profesiones hasta que dio el salto y abandonó por completo la arquitectura para dedicarle al cien por ciento a su pasión; la pintura.

“yo pinto mucho y tengo obras muy marcadas; una que es las torres, que es lo que me hizo famosa, que es una obra muy decorativa, muy dibujada, muy diseñada y está muy establecida por los patrones de diseño (franceses, chinos, japoneses) que existen desde el inicio de los tiempos (…) yo agarro esos diseños, los deformo, los reutilizo, los rediseño y los meto en mis cuadros”.

En cada una de sus obras ella de alguna forma pone a Santiago, su hijo, en ellas. Es su forma de ponerle la pasión, el cariño y la iluminación a sus creaciones. Para ella “La pintura es mi pasión, es mi tema, es mi alma, es mi todo”.

Pero no es la única forma de entrega y expresión que tiene Verónica, también da clases para enseñar lo que alguna vez a ella le enseñaron. La encargada de esto fue una amiga de ella, de la cual dice que estará eternamente agradecida, que le debe su carrera, ella es Daniela Ponce quien un día vio sus cuadros y la motivó, ayudó e impulsó para que siguiera lo que le gustaba.

Un año después, Verónica ya estaba exponiendo y fue era generosidad de Daniela la que la motivó a dar clases, así devolver la mano. “Me encanta enseñar, es maravilloso, los alumnos se abren de una forma que es impagable, es una terapia. Acá no se viene solo a pintar, se no a conversar”.

Una parte muy importante también es su familia, eso lo es todo y es por eso que quería tenerlo en su casa, así poder estar con las cosas que más la hacen feliz al mismo tiempo. Otro momento difícil fue cuando su anterior taller, junto a su casa, se quemó inesperadamente perdiendo así todas sus obras. Sin embargo, ella dice que fue un regalo de la Virgen, que era lo que necesitaba para partir de cero.

“Fue como un milagro, fue una petición a la virgen y me la cumplió, (…) claro que uno nunca sabe la forma en que se cumplirán las cosas”. En ese incendio ella perdió todas sus obras, pero ni ella ni sus cuatro hijos salieron herido y partió una nueva etapa en su vida.

Hoy se enfoca en eso; la felicidad, su familia y sus alumnos, e inspirarles la alegría y felicidad. Cuando llegan alumnas tristes o con problemas, las anima a darse cuenta de que la vida es maravillosa, de enseñarles a través de la pintura que hay que ser feliz



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